La Felicidad

Y lo pongo con mayúscula porque considero que es un término muy importante en la vida de cualquier ser humano (si eres un autómata no lo vas a entender, mejor deja de leer antes de cabrearte contigo mismo).

Llevaba un par de semanas dándole vueltas a esta categoría, quería que fuera un sitio donde poder encontrar reflexiones que te hagan ver la vida de otra manera, que abran tu mente a otras posibilidades y, aunque suene muy ambicioso, ¿por qué no ayudarte a ser más feliz?.

Hoy me he decidido a escribir la primera entrada de este tema después de leer la Bonilista de esta semana, una newsletter a la que estoy suscrita desde que trabajaba como front en un equipo de desarrollo. Suelen ser temas más prácticos, informativos un poco del entorno laboral de desarrollo, eventos, reflexiones, casos de éxito o cagadas de empresas…etc. Pero hoy me he llevado una sorpresa muy agradable al ver que trataba sobre el tema del que quería hablaros.

La Felicidad

Me quedo con una descripción que le hizo un amigo a David Bonilla (escritor de esta lista de correo que sigo), que al resumir lo que era la felicidad me pareció una descripción maravillosa:

“La felicidad no depende de nada externo. Somos más o menos felices dependiendo de lo lejos o cerca que está lo que creemos ser de la proyección de lo que nos gustaría ser. Y somos nosotros los únicos responsables de modular esa distancia”

No me agrada demasiado cuando hablo así de estos temas y las personas me tachan de “optimista”, “positiva” o “hippy” pero lo piensan de forma negativa hacia mi. Como si estuviera intentando venderles algo o si predicara una religión. Pero no se paran a pensar que yo con esto no gano nada, que solo lo hago por ayudar a la persona con la que estoy hablando, que no son cuentos chinos porque he pasado por esa misma etapa de incredulidad, ¡pero aquí estoy ahora!.

Lo que si me he dado cuenta y me parece algo muy trágico, es que muchas personas no se dan cuenta de esta realidad hasta que te ocurre algo que te hace reaccionar. Y, normalmente, suele ser algo malo, un susto que te hace salir de tus bucles mentales habituales.

En mi caso personal, he vivido varias experiencias que hicieron saltar las alarmas, la primera de ellas, fue una depresión por intentar superar una situación difícil yo sola, que no solo dependía de mí y me eché demasiado sobre los hombros a una edad muy temprana (23 años). En algún momento escribiré sobre ello (también a modo de terapia) pero este no es el post adecuado. El caso, es que no sabía que estaba deprimida, “no creía en esas cosas”, me costó asumirlo y mucho más superarlo y necesité ayuda, mucha ayuda. Creo que en el proceso de superación fue cuando empecé a valorar las pequeñas cosas, esas que realmente importan y en las que tienes que poner foco. Eso fue mi disparo de salida…

A día de hoy puedo decir que soy una persona feliz, que tiene altibajos como todo el mundo, dramas personales (y no tan personales), pero que he encontrado mi equilibrio, eso que hace que cuando sienta que me hundo, me ayuda a flotar y me anima a nadar. Pero ahora es diferente, no quiero llegar a la arena, quiero disfrutar del agua.

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