Nara, ciervos everywhere

Día 4 – Los ciervos de Nara

Nara

Empezamos el día con una muy buena noticia, y es que ¡tenemos entradas para el museo Ghibli! No pude conseguirlas por Internet desde España y ya lo tenía totalmente por perdido, pero pudimos conseguir unas de las ultimas para nuestro penúltimo día en Tokyo.

Tntradas para el museo Guibli en Mitaka

Adoro las tiendas Lawson, nos han salvado la vida muchas veces.

Hoy nos vamos a ver Nara, es una ciudad muy turística porque fue la capital del país en el medievo y porque tiene un gran número de templos antiguos muy bien conservados. ¡Ah! Y un encanto particular… Hay ciervos por todas partes.

Toda la ciudad tiene carteles de cuidado con los ciervos. También te venden comida para ellos, una especie de bolitas como de pan o unas galletas parecidas a pan.

Digamos que hay un parque enorme con varios templos y uno de ellos muy importante, los ciervos son parte del parque, aunque tienen total libertad para ir por donde quieran, incluso fuera del propio parque.

 

Hay muchos carteles avisando de que envisten, muerden, tiran de tu ropa o salen corriendo y que todo es peligroso cuando les das comida. De echo tengo un vídeo donde me dan con la cabeza en las piernas para que les dé mas. Ya me avisaron de que se ponían pesados. A mi no me importa, pero había gente a la que les daba miedo cuando se ponían tontos, y no se porqué se arriesgan a pasar el mal rato con la cantidad de avisos que hay.

Disfruté como una enana con ellos. Me habría encantado verlos en otra época del año cuando ya han mudado el pelo y se ven las manchitas, pero no ha podido ser.

Tōdai-ji

Entramos en el Tōdai-ji el templo mas grande de todos tras pasar por delante de otros tantos (y encontrarnos a La Tuna, si allí vestidos de tuneros y todo). Nos cruzamos con varios españoles, cosa que en Osaka y Wakayama no nos había pasado, se nota que en Nara es más turístico.

IMG_5150_O

Dentro del templo principal alucinamos con la estatua de buda gigante que tienen allí, para que veáis su tamaño, una foto conmigo delante:

Al otro lado de la escultura en una de las vigas principales del templo, hay una que tiene un agujero en medio a ras de suelo, por lo visto, para la gente que quiera pedir prosperidad en su vida tiene que pasar por él. Desde luego cada rincón aquí tiene su lado mágico.

 

 

 

 

También pudimos disfrutar en ese parque de unas vistas preciosas con cerezos que ponían todo el suelo rosa según caían sus pétalos ❤️.

Dentro del recinto que bordeaba el Tôdai-ji estaba lleno de cerezos en flor

Ah! También me llevo de allí un ciervo blanco de la suerte con una predicción para mi ❤️

Y para comer repetimos plato, después de alimentar a los ciervos nos entró hambre a nosotros. Y tras caminar fuera del parque un buen trecho dimos con un puesto de Takoyaki casero donde probamos dos distintos y cada cual mejor. Es impresionante la velocidad con la que la señora cocinera y anfitriona movía los dos palillos/pinchos con los que les daba vueltas a las bolitas de pulpo.

Adoro esta comida, podría vivir a base de ella

El ultimo templo. Es un poco rollo no ir nunca con un guía que pueda contarte más sobre cómo y porqué hacen las cosas como las hacen. Pero también la libertad que tenemos al no tener horarios nos permite ver mas en menos tiempo aunque sea más cansado el viaje porque al final no paras nunca.

 

 

 

 

Después de comer, paseo de vuelta para ir a ver otro templo más y despedirnos de los señores ciervos haciendo unas compras. Me quedo con el paisaje, y el poder estar con los animales sueltos al rededor tuyo lo hace todo mucho más especial. Hablando de paisajes, ya quisiéramos tener parques como este por Madrid:

 

 

 

 

Cosas así nos encontramos por el camino… ¿Bonito eh?

Estos ciervos que parecen despeluchados pero luego ¡no son ásperos! Son bastante más suaves de lo que me habría imaginado. Como decía antes, están en la época del año en la que mudan el pelo y no se ven las manchas típicas de estos ciervos.

Galletas para ciervos Nara
Por cierto, Nara tiene mascota, un dibujo de un ciervo muy adorable y gracioso que se repite en carteles, merchandising…etc.

Aquí casi todas las cosas turísticas tienen una representación gráfica a modo de mascota. También lo vimos en Koyasan. Es todo tan mono y adorable…

Acabamos el día de vuelta al hotel y a prepararnos para ir a Kyoto por la mañana temprano. ¡Ya será la cuarta ciudad que visitamos!

Para que podáis seguir leyendo mis aventuras y desventuras en mi Viaje a Japón os dejo el enlace a la siguiente entrada del quinto día.

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