Wakayama y el monte Koya

Día 3 – Wakayama

En un principio, nos gustaría haber ido a Nara y habernos quedado allí alojados un par de días. Pero se nos hizo tarde para reservar un hotel y al final tuvimos que buscar alternativas. La que más nos gustó fue Wakayama, está también en la zona de Kansai y pegado a Nara, así podemos ver algo más al sur y luego desde aquí ir a ver a los ciervos.

Wakayama
Wakayama

 

Nos tocaba movernos de hotel, así que por la mañana salimos temprano para dirigirnos al nuevo, es al sur de la zona de Kansai y tiene algunas playas famosas en la costa, pero nos quedamos cerca de la zona centro, para tener mejor acceso al transporte hacia Nara.

Sin poder hacer el check-in dejamos las maletas allí y nos ponemos en marcha, ya que hay un camino muy largo hasta el monte Koya. Ya que pasábamos un día en esta zona, queríamos ver algo que nos metiera de lleno en la cultura japonesa. Así que marcamos como lugar que visitar la montaña sagrada mas mística de Japón. Esta llena de templos convertidos en hostales con Onsen naturales (Termas). Pero nosotros vamos a la parte más alejada, a conocer un bosque-necrópolis que tiene también mucha historia e invita a la espiritualidad.

Koyasan

El recorrido consta de 2 trenes, uno de ellos entre montaña con una sola vía, solo pueden pasar los trenes en dirección contraria en algunas estaciones y un funicular que sube un lateral de la montaña para luego recorrer los últimos kilómetros a pie porque se considera terreno sagrado.

Lo malo es que contando con viaje de ida y vuelta, no te da tiempo a ver mucho más en un solo día. Desde luego el trayecto es largo y un poco pesado, pero merece la pena.

Cable Car al monte Koya

En la cima solo está la estación de autobuses. A lo largo de varios recorridos de bus hay muchos sitios donde parar, por eso existe la posibilidad de un ticket diario que te permite subir y bajar de esos autobuses sin volver a pagar. Nosotros, como íbamos a un sitio concreto pagamos el viaje y nos salió mas o menos lo mismo, pero no teníamos tiempo de ver mas… La zona esta llena de templos convertidos en hostales tradicionales y por último el bosque convertido en cementerio, lleno de misterio, leyendas y mausoleos.

Koyasan entrada
El camino de la entrada en Okunoin está bordeado por estos faroles

El viaje en si ya es una pasada, en las montañas hay muchos pueblecitos con unas casas preciosas de madera y paneles, totalmente tradicionales. También pasamos cerca de algún que otro bosque de bambú 🙂

Los cientos de estatuas Jizo que nos vamos encontrando por el camino (pequeñas figuras de piedra que representan a una deidad budista, protectora de niños, viajeros, etc.), muchas de ellas se utilizan para marcar el lugar donde se ha producido una muerte repentina (accidente, ataque al corazón, etc.). Este tipo de muerte hace que el espíritu se quede entre dos mundos, y el Jizo se ocupa de llevar al muerto al mundo de los muertos, ayudando en esa transición. Puedes encontrar estas figuras en cualquier parte en Japón en ciudad, pueblo o camino. Cuando son muy antiguos y nadie responde por ellos, se recolectan y se llevan a algún lugar sagrado, como por ejemplo, Okunoin.

Es un lugar muy mágico, se nota en el ambiente. Estamos rodeados de árboles centenarios grandísimos, mausoleos impresionantes en piedra cubiertos por el musgo. En 2004 la ciudad de Koyasan se convirtió en patrimonio mundial de la UNESCO. Porque aunque está claro que se ha modernizado, todavía mantiene un espíritu tradicional y cultural muy fuerte.

 

 

En Koyasan se mezclan a la perfección las dos religiones con más adeptos de Japón, la Sintoísta y la Budista. Y hay una leyenda muy antigua sobre un monje (Kobo Daishi) que fue el que empezó construyendo todo esto y al que lo tratan hoy en día como otra deidad más. Tras cruzar varios puentes y recorrer el camino entre mausoleos, recordatorios y figuras Jizo tuvimos la suerte de que cuando llegamos al templo, estaban empezando a cantar los monjes. Sugoi!

El mausoleo está ubicado junto al río Tama y rodeado por los montes Yoryu, Mani y Tenjiku. Fue construido por los discípulos de Kobo Daishi tras su muerte. Actualmente, los seguidores de Kobo Daishi afirman que sigue vivo en este lugar, en una especie de estado de suspensión vital o eterna meditación, con su cuerpo incorrupto.

Allí no dejaban hacer fotos, ni al templo ni a lo mas cercano, así que nos quedamos con la experiencia (no quisimos faltar al respeto como hicieron algunos visitantes). Teníamos muy claro desde el principio que por temas de respeto no participaríamos en ningún ritual religioso ni nada por el estilo.

 

El viaje de vuelta fue largo y a oscuras a penas se disfruta el trayecto. Así que aproveché para ir escribiendo la entrada. Y consultar algunas de las cosas que he escrito, ya que nosotros no íbamos con guía y así es más difícil entenderlo todo.

Hoy comida rápida.

Allí comida rápida significa arroz con curry ¡Ojo con el picante! tienen niveles de picante. Como no somos mucho de ese tipo de comida íbamos a pedir solo el que tiene sabor curry (pero que no pica) y por exigencias de los extras uno tenía que ser picante, así que pedimos nivel 1 de 10… y no pudimos más que coger dos cucharadas cada uno U_U ¡No sentía la lengua!

El día 4 ¡vamos a ver Nara! No te pierdas la entrada de mañana que promete ser divertida y adorable gracias a los habitantes más monos de esta ciudad. Te dejo el enlace para que puedas seguir el orden de lectura.

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